Jardines verticales artificiales ignífugos: ¿realidad o ficción?
¿Son realmente ignífugos los jardines verticales artificiales? ¿Cómo se comportan ante el fuego? Descubre qué certificaciones existen y cómo mejorar su resistencia.
Los jardines verticales artificiales han conquistado el diseño de interiores y exteriores gracias a su versatilidad y estética inigualable. No obstante, cuando se trata de seguridad, surge la duda sobre su verdadera resistencia al fuego.
Estos jardines, fabricados en su totalidad con polímeros plásticos, no pueden considerarse completamente ignífugos. Sin embargo, mediante tratamientos especializados que incorporan retardantes de llama, es posible mejorar significativamente su reacción ante el fuego.
¿Ignífugo o resistente al fuego?
Uno de los errores más comunes es la confusión entre estos términos. Un material ignífugo es aquel que no se prende ni se quema, mientras que un material resistente al fuego puede demorar su combustión y evitar la propagación de las llamas.
En este sentido, algunos modelos de jardines verticales artificiales han obtenido la certificación «B» según los estándares de SGS, la más alta en su categoría. Esto significa que han superado pruebas estrictas para evaluar su comportamiento ante incendios, reduciendo al mínimo el riesgo de propagación del fuego.
¿Vale la pena la inversión?
Si bien optar por un jardín vertical con tratamiento ignífugo representa un incremento del costo de hasta un 50%, la seguridad adicional que proporciona justifica la inversión, especialmente en espacios comerciales o viviendas con normativas estrictas en materia de prevención de incendios.
- Mayor seguridad: Reduce el riesgo de incendios accidentales.
- Certificación SGS: Garantiza un desempeño óptimo ante el fuego.
- Durabilidad: No compromete la apariencia ni la calidad del producto.



